viernes, 17 de junio de 2011

BOVEDAS 3


Linterna: es una estructura arquitectónica que remata la cúpula y sirve para dar luz.

El tambor sobre el que descansa la cúpula está reforzado por contrafuertes en el exterior. En el interior, las pechinas transmiten el peso de la cúpula a gruesos pilares achaflanados.

CÚPULA SOBRE TROMPAS: No es muy habitual que cúpulas completamente semiesféricas de base perfectamente circular lleven a cabo la descarga a través de TROMPAS como en el caso que se aprecia en esta página.

TROMPAS: Se define la trompa como una bovedilla semicónica con el vértice en el ángulo de dos muros y la parte ancha hacia afuera en saledizo. Sirve para transformar una planta cuadrada en octogonal ya que añade cuatro lados en chaflán por el interior del recinto. Sobre la planta octogonal creada ya es posible edificar una cúpula o su tambor, un cimborrio, etc. De forma más simple se puede definir la trompa como una bóveda voladiza fuera del paramento de un muro

BÓVEDAS Y CÚPULAS SOBRE TROMPAS: Las cúpulas sobre trompas suelen ser de base poligonal y de paños con o sin tambor como en el dibujo que aparece sobre estas líneas. Otras veces cubren espacios rectangulares y las cubiertas se adaptan a ellos presentando formas oblongas (derecha).

PECHINAS: La pechina es un triángulo curvilíneo que sirve para pasar de planta cuadrada a circular.

BOVEDAS COMPUESTAS: Las bóvedas compuestas resultan de la intersección de dos o más bóvedas simples. Las más frecuentes son la bóveda de arista, formada por la intersección de dos bóvedas de cañón, de manera que las aristas salientes en el intradós forman una equis; la bóveda de crucería, cuya estructura está compuesta por arcos que se cruzan diagonalmente (nervios o arcos cruceros) siguiendo la línea de las aristas, con una clave central común, la bóveda de crucería ojival, similar a la anterior pero con empleo de arcos ojivales -o apuntados-; y la bóveda de rincón de claustro, originada por la intersección de dos bóvedas de cañón que forman un ángulo con las aristas entrantes en el intradós.


Bóvedas por aristas: La bóveda de arista es el elemento arquitectónico abovedado que se utiliza para cubrir espacios cuadrangulares; resulta de la intersección de dos bóvedas de cañón, que se cruzan perpendicularmente. Geométricamente, está generada por dos superficies semicilíndricas ortogonales cuyas líneas de intersección, o aristas, son arcos de elipse que se cruzan en el vértice superior.

Su utilización no sólo se extiende por su fácil construcción con cimbras, sino porque permite distribuir los empujes de las cubiertas hacia los muros exteriores con gran facilidad.

Los ingenieros y arquitectos romanos la extendieron por el Imperio utilizándola como alternativa a los sistemas adintelados y las cubiertas planas para espacios pequeños.
Mantenida durante la alta edad media por su facilidad de construcción, se convierte en uno de los sistemas de cubrición más extendidos del arte románico. Salvo notables excepciones –Santa Magdalena de Vezelay, en el Camino francés de peregrinación a Santiago– su desarrollo se circunscribe a las naves laterales y a las cubiertas de la tribuna. Las grandes iglesias de peregrinación a Santiago como la de Santa Fe de Conques, San Martín de Tours, San Sernin de Toulouse o la propia Iglesia catedral de Santiago de Compostela son excelentes ejemplos de su desarrollo técnico.

Abandonada por la bóveda de crucería en el Gótico, se recupera con nueva fuerza y brío constructivo en el Renacimiento, sobre todo en el Quattrocento italiano donde Brunelleschi es firme defensor de sus posibilidades constructivas y decorativas. El Barroco la compatibiliza con otras cubriciones hasta que la modernidad y sus nuevas soluciones arquitectónicas la relegan al carácter de solución artesanal tradicional.

Bóvedas de rincón de claustro: Esta bóveda se deriva al girar en planta 45° de manera que los ejes coincidan con las diagonales del plano original. Los cuatro ángulos de la planta cuadrada se cortan, por lo que desaparecen las líneas de arranque, sosteniéndose la bóveda únicamente sobre 4 puntos de apoyo. Los arcos que originan sus aristas pueden ser rebajados, de medio punto o apuntados.

Cupula: La cúpula es un elemento arquitectónico que se utiliza para cubrir un espacio de planta circular, cuadrada, poligonal o elíptica, mediante arcos de perfil semicircular, parabólico u ovoidal, rotados respecto de un punto central de simetría.

Bóveda nervada: La bóveda de crucería, también llamada bóveda nervada, es un tipo de bóveda característico de la arquitectura gótica que recibe este nombre porque está conformada por el cruce, o intersección, de dos bóvedas de cañón apuntado. A diferencia de la bóveda de arista, la de crucería se caracteriza por estar reforzada por dos o más nervios diagonales que se cruzan en la clave, generalmente. La bóveda de crucería se considera uno de los tres elementos distintivos de la arquitectura gótica, junto con el arco apuntado y el arbotante.

La bóveda de crucería consta de dos elementos: los arcos que constituyen su armazón, o esqueleto, y los paños o plementos que cubren los espacios intermedios entre los arcos. Primero se levantan los arcos, creando una estructura esbelta, resistente y ligera, y posteriormente se rellenan los paños intermedios conformando las bóvedas, quedando enmarcadas transversalmente por los arcos perpiaños, también llamados arcos fajones, y longitudinalmente por los arcos formeros, paralelos al eje de la nave que delimitan los tramos de la bóveda.

SISTEMA CONSTRUCTIVO

La necesidad de crear amplios espacios cubiertos motivó hallar un sistema constructivo que, manteniendo, e incluso reduciendo el grosor de muros y contrafuertes, consiguiera ampliar este volumen interior: es la arquitectura gótica, que permitió aligerar el peso de las cubiertas mediante el equilibrio de las fuerzas verticales y horizontales para que se contrarresten entre si. El peso de la bóveda se transmitirá a los cimientos a través de los pilares, interviniendo apenas los muros que sólo servirán de cerramiento del espacio arquitectónico.
El uso del arco ojival reduce los empujes laterales, pues es más vertical que el de medio punto. Este arco genera un nuevo tipo de bóveda, la de ojiva o crucería, que ya se había utilizado en la arquitectura normanda, configurada mediante el cruce de dos arcos formeros, llamados nervios, que transmiten el peso de la bóveda y sus plementos a cuatro pilares; Así, entre pilares, el muro apenas soporta peso y puede ser sustituido por luminosos ventanales vidriados.

El edificio gótico se asemeja a un "esqueleto" recubierto de una piel "inmaterial", las vidrieras, que permiten inundar el interior de luz. Los planteamientos de la arquitectura románica, con sus gruesos y pesados muros, habían quedado obsoletos.
Con respecto a la bóveda de cañón, predominante en la arquitectura románica, la principal ventaja de la de crucería es que transmite el peso sólo a los pilares. Estos se refuerzan con contrafuertes (ya utilizados en el románico), o con arbotantes, otro elemento característico del gótico. Los muros ya no necesitan ser tan gruesos como en el románico, y pueden ser fácilmente perforados con grandes vanos. De este modo se podía construir grandes edificios con economía de materiales, a la vez que se alcanzaban grandes luces y alturas.






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